Tu casa es un reflejo de ti

De tu orden y tu desorden.

 

De tus fortalezas y tus bloqueos.

Un ejercicio, antes de seguir:

Coge algo que tengas cerca.
Un vaso, un bolígrafo, lo que sea.
Muévelo unos centímetros.

 

Hazlo de verdad.

 

¿Lo has movido?

 

La dirección que has elegido.
El objeto.
La velocidad.
No es casual.

 

Es exactamente cómo te sientes en este momento.

 

Si te sintieras diferente, habrías elegido otro objeto.
Lo habrías movido hacia otro lugar.

 

De otra forma.

Tu casa funciona igual.

Cada color, cada luz, cada rincón vacío o lleno es una decisión tuya. Y las decisiones las proyectas a tu alrededor.
Aunque las hayas tomado sin pensar. Aunque se las hayas encargado a otro.

 

La elección de no elegir también habla de ti.

Y hay un lugar de la vida donde esto se proyecta más que en ningún otro. El amor.

Llevo más de veinticinco años trabajando en el interior de las casas y he constatado que, debajo de casi todo desorden, late la misma semilla: el miedo a sufrir por amor.

 

Miedo a la soledad.
A volver a sufrir.
A perderse en el otro.
A amar demasiado.

 

Ese miedo no se queda dentro y lo proyectamos alrededor: en el cajón que no abres, en el baño donde evitas mirarte, en la habitación que nadie usa.

Tu casa refleja tu soledad. O tu vacío. O el calor que todavía no te das.

Pero hay otra dirección.
Cuando empiezas a ordenar, primero, tu relación contigo -tu propio amor-, eso también se refleja en tu casa.
Entonces tu casa deja de ser el espejo de lo que te falta y se convierte en tu aliada.

 

No te prometo una relación nueva. No voy a faltar el respeto a tu inteligencia.

 

Este tipo de orden llega a un lugar más profundo: a recuperar el orden sobre tu manera de amar.

 

Lo de fuera viene después. Y vendrá distinto.

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El desorden en el amor

Te regalo el capítulo donde todo esto se ve claro, de mi libro Los 7 Orígenes del Desorden.

Interiorista y copywriter. Acompaño a personas, parejas y familias a mejorar su vida a través de su hogar.

Me llamo Andrés Tarazona.

 

Soy diseñador de interiores.

 

Tengo una sensibilidad especial para crear hogares que transforman la vida interior de las personas y acompañar sus procesos.

 

Lo llevo haciendo más de 25 años.
Sin necesidad, en la mayoría de los casos, de grandes cambios ni reformas.

 

Es cuestión de una apertura interior.
Personal.

 

La mayoría de mis clientes dicen que, tras los cambios en su casa, lo que más mejoró fue su capacidad de amar.