Coge algo que tengas cerca.
Un vaso, un bolígrafo, lo que sea.
Muévelo unos centímetros.
Hazlo de verdad.
¿Lo has movido?
La dirección que has elegido.
El objeto.
La velocidad.
No es casual.
Es exactamente cómo te sientes en este momento.
Si te sintieras diferente, habrías elegido otro objeto.
Lo habrías movido hacia otro lugar.
De otra forma.
Cada color, cada luz, cada rincón vacío o lleno es una decisión tuya.
Y las decisiones no mienten.
Aunque las hayas tomado sin pensar.
Aunque se las hayas encargado a otro.
La elección de no elegir también habla de ti.
Hay quien encuentra paz.
Hay quien encuentra tristeza.
Hay quien prefiere no llegar.
O llega, pero no puede parar.
Ruido, pantallas, movimiento.
Solo se permite parar para dormir.
Porque el silencio le devuelve algo que prefiere no ver.
Llevo más de 25 años trabajando con hogares.
Y lo que cambia no es la casa.
Es la persona.
No hace falta grandes cambios ni reformas.
En la mayoría de los casos, es cuestión de una apertura interior.
Personal.
Algo que ocurre dentro de ti y llena tu vida de más sentido, más amor y más plenitud.

Soy diseñador de interiores y tengo una sensibilidad especial para crear hogares que transforman la vida interior de las personas y facilitan su crecimiento personal.
Llevo ayudando a personas y empresas más de 25 años.
Sin necesidad, en la mayoría de los casos, de grandes cambios ni reformas.

La gran mayoría de mis clientes dicen que tras los cambios que hicieron en su casa, su capacidad de amar es lo que más ha mejorado.
Los que no lograron sentir esto fue porque solo hicieron el trabajo exterior.
Para que disfrutes de más Amor, más orden y más plenitud hay que abrir las 3 puertas dentro de ti.
Si no, no funciona.