Todos pasamos por etapas en que nuestra autoestima se resiente, más aún si somos personas sensibles.
Pero una cosa son etapas y otra distinta es que la fragilidad de la autoestima se convierta en una normalidad.
Por si en algún momento te ocurre a ti, te cuento lo que le recomendé a esta chica por si puede ayudarte.
Fue hace un tiempo, en una de las primeras sesiones de InteriorMismo.
Al poco de conectar con ella confesó que sentía que sus relaciones de pareja no funcionaban y creía que el motivo era porque a través de ellas intentaba contentar a su madre.
Estaba convencida de que necesitaba ser más auténtica para que sus relaciones mejorasen.
Ante su convencimiento yo mismo le propuse que no necesitaba mi ayuda. Al fin y al cabo, ella ya sentía qué camino debía de tomar para ser feliz, a no ser que ya lo hubiese intentado y tampoco estuviese funcionando.
Y así era.
Me contó que estaba segura de que de esta manera lograría ser más feliz en el amor, pero después de más de 5 intentos seguía sin fluir.
Quiso seguir con la sesión. Quería saber dónde estaba el bloqueo.
Mi respuesta:
– El bloqueo está en tu propia creencia. ¿Cómo estás de autoestima?
– Fatal- me respondió- no logro aceptarme, ya llevo 3 operaciones estéticas y no me hago más por dinero.
– ¿Y en casa cómo estás, también haces muchos cambios, verdad?
– Si! No paro de cambiar cosas de sitio, nada me contenta.
– Vamos a volver a tu autoestima. Aquí está tu bloqueo. El tabique que has puesto en tu interior para que no te influya la proyección de tu madre lo has levantado desde el rechazo y no desde la aceptación.
Quizás no eres consciente de que al rechazar a tu madre estás rechazando un 50% de la genética que almacenas y de la que estás formada. Por eso no te aceptas tú misma. Hay una resistencia en tu interior a un 50% de tu origen. Y eso lo proyectas en tu hogar y a quienes se acercan a ti.
Ese tabique hay que demolerlo para que puedas, desde el respeto, marcar un límite sano hacia lo que sientes que no te aporta valor, pero sin cerrarte a recibir y valorar lo que sí aumenta tu luz.
La conversación fue más larga pero esta fue la línea.
La chica se abrió internamente a derribar las resistencias y a creer en ella y no en el tabique.
Hace solo dos semanas de esto y su vida interior ha cambiado. Está mejor con su madre, en su casa han cesado los anhelos de cambio, ha soltado la necesidad de pareja (una señal de que pronto llegará una sana) y en lugar de más operaciones, se ha apuntado a un taller de crecimiento personal y autoestima.
Ahora siente que todo fluye.
Este caso es muy común. Mucho.
Ponemos barreras en nuestro interior a lo que no nos gusta de nuestros orígenes para no sufrir o no repetir patrones, pero a la vez, estos tabiques nos impiden amar y amarnos.