Tu hogar, tu ego, tu desorden

Habitación iluminada y ordenada con una persona meditando en silencio, representando la conexión entre el orden del hogar y la paz mental.

Hola, deseo que estés muy bien.

Estuve recordando una conversación que mantuve con mi amigo Stéfano Cartabia (sacerdote y meditador).

Fue una conversación en la que reflexionamos juntos sobre algunos aspectos que pueden parecer, según desde el prisma que los mires, obstáculos a la hora de evolucionar a nivel personal y espiritual.

Recuerdo que estábamos en un restaurante cuando, mientras comíamos, un tema que pusimos también sobre la mesa fue la economía y cómo podemos, inconscientemente, vivir en la escasez al intentar evitar todo lo «negativo» que puede conllevar tener dinero: inseguridad, egoísmo, envidia…

En uno de esos momentos de silencio necesario para integrar y digerir también las reflexiones profundas, Stefano levantó la mirada de su plato, me miró y me preguntó:

Andrés, ¿Dónde sientes tú que empieza y acaba Dios? Si como yo crees que Dios es infinito y lo impregna todo, ¿Qué puede haber en la vida que no sea Divino?

No pude responderle con palabras.

Mis ojos se iluminaron, los signos de ansiedad que arrastraba en aquella etapa por varios retos personales y profesionales se diluyeron y mi forma de apreciar la vida y vivir mi profesión también adquirieron más profundidad.

De aquella pregunta hace más de un año y medio y aún sigo en silencio, no reflexivo, sino contemplativo.

Y precisamente, de esa contemplación, hay dos conceptos concretos que se llenaron de luz: el concepto del ego y el del desorden.

Vistos ambos desde una visión Divina:

Pasé de concebir el ego como un enemigo a batir en mi camino espiritual, a contemplarlo como un parámetro natural de la evolución necesario para poder, desde la ilusión efímera de la individualidad, activar conscientemente el deseo de la unidad. Sin la experiencia de la separación no sería posible.

Y respecto al desorden, en plena etapa de cambio personal tras una separación, pasé de resistirme al desorden o de contemplarlo como un signo de debilidad, a verlo como una señal de que algo en mí reclamaba un orden superior y gracias a ello, pude ver que tanto mi hogar como mi mesa de trabajo, me hacían de espejo para verme, escucharme y abrazar mi propio proceso de cambio y no para juzgarme o presionarme.

De esta nueva contemplación y sobre todo tras aplicarla, no solo en mi vida, sino en la de todas las personas a las que durante todos estos meses he ayudado a crear más armonía en sus hogares o mentorizado en sus procesos vitales, nace el libro Los 7 orígenes del desorden.

En él podrás encontrar, no sólo una visión positiva del desorden del hogar como una oportunidad para ordenar tu vida a nivel general, sino un manual para poder mirarte y escucharte a través de él.

A través de más de 100 páginas compartiré reflexiones, casos y métodos detallados paso a paso para que entiendas e interpretes tus zonas de desorden y, a la vez que las ordenas en tu hogar, logres vislumbrar en tu interior los mensajes que guardan sobre:

Tu pasado

Tu presente

Tu futuro

Tu subconsciente

Tu espiritualidad

Tu vitalidad

Tus emociones

Además, en un capítulo concreto hablo sobre qué simboliza el desorden en diferentes áreas de tu hogar como el recibidor, el salón, la cocina, el baño o el dormitorio.


En mi libro sobre el origen del desorden hay un capítulo que enseña, de forma muy sencilla, a comprobar cómo tu casa refleja tu interior.
Sobre todo, tu manera de amar.


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