Es muy diferente correr para llegar que correr para huir. Cuando corres para llegar sabes a dónde vas. Cuando corres para huir puede que no sepas hasta dónde correr, ni a dónde llegar. Cuando corres sabiendo a dónde vas, los obstáculos o las cuestas no te desvían del camino. Cuando huyes, siempre dudas de si estás en el camino correcto.
Este post es largo y puede que te resulte incómodo en algunas zonas, pero si te animas a atravesarlas, podrás encontrar mucha luz. Y mucha vida.
Dos personas, de la misma edad, del mismo barrio y con una estructura y estilo de vida muy similar. Las dos se cruzan en la calle. Se saludan. Una de ellas va a hacer la compra. La otra regresa de hacerla.
La que regresa, pese a llevar muchas bolsas e ir cargada con peso, sonríe. La que va a comprar, pese a llevar el carro vacío, saluda seria y ausente. La que regresa a casa, regresa contenta de haber comprado lo que alimenta a su familia. La que va a hacer la compra no sabe en realidad qué tiene que comprar. Solo sabe que necesitaba salir de casa y hacer la compra es una nueva excusa para salir.
Puedes llevarte esta escena de la compra a lo que quieras. Es solo una metáfora. Pero muy común: personas que por mucha carga laboral, familiar, económica o social que lleven, saben y cuidan lo que aman y saben siempre dónde está el valor real de su vida. Personas que incluso sin llevar cargas, van por la vida con la sensación de un gran peso. Curiosamente el peso del vacío que les mantiene huyendo a veces del trabajo, a veces de la familia, a veces de la responsabilidad o lo que es peor: huyendo sin saber de qué, pero huyendo.
Si nos acercamos al mundo interior de estas personas, de las del ejemplo de la compra, y nos metemos en su diálogo interior, podemos ver cosas muy parecidas:
- Algún tipo de carencia —o sensación de incomprensión o de exigencia— en algún momento de la vida por parte del padre o de la madre.
- Algún desamor.
- Cosas que no encajan del todo en la pareja.
- Tener que hacer cosas que a veces no le apetecen.
- Situaciones con el jefe, compañeros o tareas profesionales que le desgastan.
Pero hay una diferencia que marca la sonrisa o la ausencia:
La que sonríe vive con normalidad todo esto. A veces se enfada, critica, juzga, incluso rechaza algunas cosas. Pero sabe que es normal lo que siente, permite que todo esto aflore en su interior, y con calma permite también que se repose y aflore de nuevo el amor de lo que siente como importante en su vida. Al hacerlo, al normalizar la tormenta y abrirse a que el amor aflore, sabe que esa tormenta se disipará y regresará la paz interior y su claridad de visión. Esto, saber que las tormentas son normales y que tras ellas aflora la luz y el calor de lo importante, le permite mantener su sonrisa incluso en plena tormenta.
La que camina ausente, en cambio, rechaza en su interior todo lo que siente haciendo que lo que era natural, no solo se cronifique, sino que aumente la velocidad de su huida porque ahora huye, también, de sus propios sentimientos, emociones y pensamientos.
Una sabe que el amor y lo que ama es lo que le hace florecer. La otra no sabe hacer, ni encontrar, espacio para el amor.
Y este es el ejercicio para esta semana enfocado en el bienestar en el hogar:
- Si identificas en tu vida algún aspecto que te genera la sensación de rechazo o huida, anótalo en un papel. Es importante que sea en un papel y no en una lista digital o del teléfono.
- Tanto si es uno como si son varios aspectos los que te generan rechazo en tu vida, déjalos salir de tu interior y posarse en el papel sin resistencia y sin miedo. Y graba bien esto mientras lo haces: es normal sentir lo que sientes.
- Ahora, en otra nota, en otro papel, anota lo que en este momento de tu vida es realmente importante para ti. Puede ser una cosa o varias. Y si tienes dudas o estás en un momento de tu vida en que no sabes qué es importante, puedes poner en la lista, por ejemplo, hacer espacio al amor o aprender a saber qué es importante.
- Ahora, coloca la nota de lo importante, la del amor, debajo de la nota incómoda. —ojo, esto no es hechicería ni nada de eso. Estamos haciendo un ejercicio de orden en tu subconsciente y la nota del amor bajo la de la incomodidad te ayudará a integrar que tras lo incómodo, bajo lo que no te gusta, siempre te guía y te respalda lo que amas. Y si sabes hacerle espacio, florecerá. Siempre— y ahora coloca estas dos notas, la de lo incómodo arriba y la del amor debajo, en un lugar de tu casa que solo uses tú: tu mesita de noche, tu escritorio…
- El siguiente paso es buscar cada día unos minutos de tranquilidad en tu hogar en el que puedas sentarte, con las dos notas en la mano sin cambiar su orden, y antes de mirarlas, abras en tu interior un espacio de aceptación a todo tal cual es en estos momentos en tu vida. Incluidos tus miedos, tus juicios y tus vacíos.
- Una vez sientas un poco de comodidad dentro de ti, observa las notas. Primero la de lo importante. Y después, y de nuevo sobre ella, la de lo que te incomoda. Y ahora, sin mirarlas, recuerda que tras lo incómodo, en el fondo, siempre está lo importante. Y lo necesario para que aflore y te guíe lo que amas es lo que estás haciendo ahora donde te has sentado: un espacio en tu vida, en tu mente y en tu corazón, para que lo incómodo se relaje y el amor encuentre la forma de salir.
Conforme pasen varios días observa tu vida, y qué señales de cambios aparecen y qué nuevas direcciones percibes. Cuando corremos para no sentir, dejamos también de sentir las señales del camino. Cuando hacemos de nuevo espacio a que el amor regule nuestra vida, las señales se ven con claridad y es bueno anotarlas y revisarlas.
- Esta hoja, la de las señales, será la tercera hoja e irá arriba de las demás. Y verás, conforme avanzas con este ejercicio, que habrá un momento en que las señales serán tantas que la hoja del medio —la de lo incómodo— se irá reduciendo y la del amor, la base, irá también aumentando. Y sabrás que has dejado de huir de ti. Y sabrás que ya has llegado.
Tras el rechazo habitan la mayoría de los bloqueos. A través del interiorismo emocional, se comprende que te sorprendería saber la cantidad de cambios de trabajo, de pareja, de casa y de vida que tienen como fondo llenar el vacío de la huida y no la plenitud de lo que se ama. Es un vacío que nunca se llena y en cambio lo llena todo de demanda y de exigencias: a la pareja, a los padres, a los hijos, al jefe, al cliente, a la vida…
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es la diferencia principal entre correr para llegar y correr para huir?
Correr para llegar implica tener un rumbo claro y saber a dónde vas, lo que permite superar los obstáculos sin perder el camino. En cambio, correr para huir genera dudas constantes sobre la dirección y surge de la necesidad de escapar de situaciones o emociones.
¿Cómo afecta el rechazo de los sentimientos en la vida diaria?
Rechazar lo que sientes cronifica los malestares y acelera la huida interior. Al evitar tus propias emociones, pensamientos y sentimientos, aumentas la sensación de vacío en lugar de permitir que la tormenta emocional se repose de forma natural.
¿En qué consiste el ejercicio práctico para el bienestar en el hogar?
Consiste en anotar en papel aquello que te genera rechazo y, en otra nota separada, lo que es verdaderamente importante para ti. Colocas la nota del amor debajo de la incómoda y, dedicando unos minutos diarios de aceptación en un espacio privado, permites integrar que tras lo incómodo siempre te respalda lo que amas.
¿Qué relación existe entre el rechazo y los bloqueos personales?
Tras el rechazo habitan la mayoría de los bloqueos. Muchas decisiones drásticas, como cambios de trabajo, de pareja o de casa, se toman para intentar llenar el vacío de una huida constante en lugar de buscar la plenitud de lo que realmente se ama.