Volver para conocerte

Interior de un salón de casa acogedor y luminoso con decoración natural.

Haz de tu hogar tu cómplice para quererte más

 

Tras el regreso de unas vacaciones, se abre, durante unos días, una oportunidad interior para conocerte con más profundidad.

Si saliste de tu mundo habitual simplemente por el placer de descansar y desconectar, el regreso estará también impregnado de ganas de volver a tu entorno y a tu rutina.

Si, por el contrario, necesitaste vacaciones para salir y escapar de tu entorno, regresar a él puede estar lleno de resistencias, ansiedad y tensión.

Si llevamos estas dos realidades externas a nuestro mundo interior, podemos ver un paralelismo de estas sensaciones cada vez que salimos un poco de nosotros mismos.

Podemos, por ejemplo, sentir que habitamos en nosotros con tanta serenidad y paz, que nos resulta placentero y enriquecedor «salir de nosotros» para acercarnos al mundo interior de otra persona que esté necesitando ayuda y apoyarle en su circunstancia vital para, una vez concluido el proceso, volver de forma aún más placentera, a nosotros.

Por contra, si no nos vivimos bien, si nos sentimos incómodos en nuestra propia vida interior, podemos llegar a estar siempre dispuestos a «salir de nosotros» y atender la vida de los demás porque la nuestra es incómoda. Esto puede ocurrir hasta tal punto, que nos volquemos en exceso y durante más tiempo del necesario por no querer volver a nosotros.

Si eres de las personas que viven y se viven desde el placer, felicidades, es la forma más sana de habitarte e inspirar a los demás, sobre todo, si tu forma de vivirte contempla el bien común.

Si eres de las personas que salen de su casa por necesidad y te resuena la misma sensación en tu mundo interior, observa, cada vez que vuelvas a ti, qué aspecto de tu vida te genera más tensión o rechazo.

Una vez lo tengas definido, puedes buscar a alguien que sepas que se vive desde el placer para que te dé su punto de vista sobre tu situación, o puedes, con mucho mimo, comprometerte a crear en tu mundo externo (tu casa, tu despacho o tu vehículo), un lugar que te aporte la paz, la serenidad y la vitalidad que necesitas para aumentar tu lucidez y ver con más claridad aquello que tanto te impide disfrutar de ti.

Una vez lo identificas y traspasas el túnel de la resistencia, sale a la luz tu verdadera realidad, esa que contempla cada momento de la vida como un instante perfecto donde expresar el mayor bien en forma de amor.

Comprométete con mucho mimo a crear en tu hogar un lugar que te aporte la paz, la serenidad y la vitalidad que necesitas para aumentar tu lucidez y ver con más claridad aquello que tanto te impide disfrutar de ti

¿Sabes que tu hogar puede ayudarte a quererte más a ti mism@?

Te propongo que hagas un breve ejercicio. En un momento en el que te encuentres en casa y estés tranquil@, sin distracciones, observa tu hogar: cada estancia, sus elementos decorativos, los materiales y texturas de los distintos objetos, los colores, etc. ¿Cuál esa primera sensación que experimentas? Puede que te aporte alegría, serenidad, calidez; que sientas que es un espacio que potencia tu creatividad, o más bien acentúe los desórdenes y las limitaciones que reflejan tu propio mundo interno.

Te voy a contar un secreto. Tu hogar comunica mucho sobre la persona que lo habita. Por ejemplo, puede transmitir:

Si tienes espacio personal

Si te da orden

Si te resulta fácil vivir en él

Si te abraza

Si puedes sentirte vulnerable sin temor

Si acumula mucho pasado

Si te expande hacia el futuro

Si sientes paz en tu presente

La forma en la que percibes tu hogar, puedes identificar cómo te estás amando.

Si has percibido que tu hogar no es ese espacio de calma, cálido y que te abraza al llegar a casa, empieza por hacer pequeñas modificaciones que te hagan sentir mejor.

¡Abrazarte bien fuerte a través de tu hogar puede cambiar tu vida!

Si necesitas mi ayuda profesional, estaré encantado de ayudarte. Identificaremos tus posibles bloqueos personales y los posibles bloqueos que haya en la vivienda para ayudarte, mediante pautas personales y decorativas, a que la armonía fluya en tu vida, tanto en tu interior como a tu alrededor, y, en definitiva, se eleve tu capacidad de amarte a ti mism@.

Porque saberte amar, tratándote con mimo y respeto y cuidando tu sensibilidad, es el punto de partida para que tu vida se ordene y empiece a fluir en todas las áreas. ¡Convierte tu hogar en tu gran cómplice!


En mi libro sobre el origen del desorden hay un capítulo que enseña, de forma muy sencilla, a comprobar cómo tu casa refleja tu interior.
Sobre todo, tu manera de amar.


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